Cómo acercarte a personas difíciles y lograr tus metas

Tratar y relacionarte con personas es complejo, de hecho es la parte más complicada de cualquier trabajo, pero no debe impedirte alcanzar tus objetivos.

POR: Eduardo Lan, Mesa Consultores

Tratar con personas es complejo, muy complejo. De hecho es la parte más complicada de cualquier trabajo y, por ende, la multitud de problemas personales e interpersonales que existen.

¿Quién no se ha topado con alguien difícil en el camino, ya sea en el ámbito laboral o personal? ¿Alguien a quien no importa lo que hagas y siempre parece ser inalcanzable? Lo que normalmente hacemos con este tipo de personas es juzgarlas, defendernos o evitarlas, pero esto no elimina el problema ni te ayuda a ti a mejorar tu habilidad de sociabilizar con los demás y lograr tus objetivos.

Theodore Roosevelt, el vigésimo sexto presidente de Estados Unidos, dijo una vez:

“El ingrediente más importante del éxito es la habilidad de llevarse bien con las personas”.

Esto incluye, obvia y especialmente, a las personas (o el tipo de personas) con las que actualmente no te llevas bien.

Precisamente hoy estaba entrevistando a varios gerentes de una empresa de construcción con el fin de diagnosticar su clima laboral y me topé con un par de personas que yo consideraría difíciles.

Algunas de las personas que entrevisté fueron abiertas y comunicativas. Otras, en cambio, fueron calladas e incluso agresivas, ya sea porque su personalidad es reservada, porque no me conocían lo suficiente o porque no estaban dispuestas a abrirse, sincerarse y colaborar conmigo.

Por la razón que sea, mi trabajo exige que logre establecer una conexión y comunicación auténtica con casi todas las personas de manera tal que estén dispuestas a ser honestas y transparentes conmigo, a contarme cosas que muchas veces no se dicen abiertamente dentro de una organización para que yo logre mi objetivo de hacer un diagnóstico y asesorar a la empresa.

Así, es necesario que logre relacionarme con ellos en muy poco tiempo e independientemente de su reacción ante mi presencia y de la mía ante su resistencia.

Cómo acercarse a las personas difíciles

A continuación te comparto seis recomendaciones que me ayudaron a entablar una conversación enriquecedora con ellos y que seguramente te servirán a ti para acercarte a otros, incluso a personas difíciles y que consideras inalcanzables.

1. Interésate auténticamente

Una de las maneras más poderosas para acercarte a alguien y lograr que se abra contigo es interesarte auténticamente en él o ella. Hacer esto es algo muy poco común y, por ende, rompe de entrada la manera fija de ser del otro, su distancia.

Para ello, enfócate en la otra persona y hazle preguntas que denoten auténticamente tu interés en su situación de vida o laboral.

Algunas preguntas que yo hago como consultor incluyen: ¿Qué te gusta de tu trabajo? ¿Cuáles son los retos más importantes que enfrentas? ¿Si tuvieras la autoridad necesaria qué cambios harías para mejorar?

2. Sintonízate con esa persona

Para poder establecer una conexión estrecha con otra persona es necesario sintonizarte con ella.

Esto involucra detectar y modificar tu comportamiento (postura, tono, tema, mirada, uso de las manos, etc.) de forma tal que esté en sintonía con el otro.

Normalmente esto es algo que hacemos automáticamente—cuando lo logramos. Sin embargo, es muy poderoso fijarse y modificar intencionalmente estos aspectos con el fin de sintonizarte con la otra persona.

3. Métete en su mundo

Una de las razones de mayor peso por las que no logras acercarte a alguien más es porque su visión global es diametralmente diferente a la tuya.

Cuando esto sucede es normal que no logres establecer un vínculo, puesto que, literalmente, cada uno viene de un mundo diferente. Para lograr acercarte a otro, especialmente a alguien que te parece inalcanzable, intenta meterte en su mundo.

Pregúntate: ¿Qué es importante para esta persona? ¿Cuáles son sus intereses, preocupaciones e inquietudes? ¿Cuál es su punto de vista y por qué piensa así?

4. Escucha, recibe y valida todo lo que te dicen

Para lograr mantener y fortalecer la conexión establecida, dedícate a escuchar realmente, lo cual implica recibir, e incluso validar lo que te dice el otro.

Pero ten claro que validar no significa estar de acuerdo, sino aceptar que el punto de vista de la otra persona es válido y valioso aunque no lo compartas.

La próxima vez que alguien discuta contigo intenta escuchar, recibir y validar su argumento.

Verás el inmenso impacto positivo que tiene en la conversación y la facilidad que provee para que entonces tú logres compartir tus argumentos.

5. Encuentra el punto común

Una vez que hayas establecido un puente con la otra persona y que ambos hayan escuchado realmente el punto de vista del otro, busca e identifica el punto en común, aquel aspecto en el cual ambos están de acuerdo.

Enfócate entonces en éste e intenta construir sobre él.

6. No te tomes nada personal

Si en algún momento de la conversación, al inicio, en medio, o al final, la persona tiene una reacción fuerte (verbal o corporal), no te lo tomes personal.

Recuerda que cada individuo tiene una historia personal que lo hace actuar de tal o cual manera, y que esto no tiene necesariamente nada que ver contigo.

Si no respondes ante la reacción del otro, es predecible que ésta pase y puedan continuar construyendo algo mediante la conversación.

Si te interesa aprender más sobre cómo acercarte y establecer puentes y acuerdos con cualquier tipo de persona, te recomiendo leer este libro:

Getting to Yes: Negotiating Agreement Without Giving In (Llegar al sí. Negociar sin darse por vencido), escrito por Roger Fisher, William L. Ury  y Bruce Patton.

El autor es socio consultor y director de metodología en Mesa Consultores, una firma especializada en transformación organizacional, con más de 15 años de experiencia, asesorando en temas de liderazgo, clima laboral y renovación cultural. Puedes contactarlo en Twitter: @MesaConsultores y @elanbenrey

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Disponible en: Alto Nivel

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¡El tamaño sí importa!

Con la proliferación de tantas marcas y empresas, debemos ser asertivos a la hora de buscar un nombre para nuestro emprendimiento. Recuerda que este puede llegar a ser el activo más valioso de la misma; hay inclusive tesis doctorales al respecto de esto, que los contadores llaman crédito mercantil, como el caso de Coca-Cola, marca que vale por su nombre per se.

Algunas claves a la hora de nombrar una empresa o marca son:

Nombres cortos

Esto genera una fácil recordación. Aquí la regla de “menos es más” sí aplica. No utilices más de dos sílabas o siete letras para nombrar tu empresa.

Fácil pronunciación

Si bien el inglés es el idioma universal, trata siempre de ocupar palabras fáciles de pronunciar y, preferentemente, en tu idioma.

Describe tu negocio

Idealmente, el nombre debe brindar una idea del giro en el que está, para facilitar también su recordación y posicionamiento.

Ingenio y marketing

Un nombre divertido, fácil e, inclusive, controversial, es la clave para su éxito. Nike, por ejemplo, se nombró en honor a la diosa de la victoria; Apple fue nombrada así porque se decía que Steve Jobs trabajó mucho tiempo en un manzanal, además de que el tipo de manzana que más le gustaba era la McIntosh.

Evita la ubicación geográfica

Si bien puede funcionar en un inicio, a la hora de expandirte puede no ser del todo útil ni efectivo.

Evita números, iniciales o clichés

Sé creativo y evita lo que cuesta recordar como los números, o clichés como “global”, “tech”, etc. Sé que hay ciertas excepciones como IBM, 3M o HSBC, pero esas son compañías mundiales que han invertido mucho en su marketing así que, mientras tu marca no sea de este tipo, no lo hagas.

Por ejemplo, cuando elegimos el nombre de Tok RP, la primera propuesta era Toc, pero estas son las siglas de “trastorno obsesivo compulsivo”, por lo que te imaginarás porqué decidimos cambiarlo, siendo tok la onomatopeya de una puerta al tocarse y la forma en que suena la palabra talk en inglés, aludiendo al giro de la comunicación.

Una vez elegido, trata de recabar algunas opiniones sobre el mismo e, inclusive, googléalo, para saber si hay algo en contra que tú no estés viendo. Recuerda que, al final, el nombre es solo la envoltura del servicio, garantía y calidad de todo lo que ofrece tu empresa, pero esta imagen primeriza es la más importante para causar impacto.

¿Tienes dudas de cómo nombrar tu empresa? Platícanos en @tokrp

El autor es director general de Tok Relaciones Públicas, una empresa de Grupo Vink

Disponible en: ElEmpresario.mx

Escuchar proactivamente beneficia tu entorno laboral

EDUARDO LAN*

Saber escuchar es una de esas habilidades inmensamente importantes que pocas personas poseen. En una conversación la mayoría de nosotros nos pasamos el tiempo hablando o pensando en la respuesta que le vamos a dar al otro, lo cual no es equivalente a escuchar. Simon Sinek, el reconocido autor inglés del libro “La Clave es el porqué”, nos dice: “existe una diferencia entre escuchar y esperar tu turno para hablar”. Y es que las personas confunden escuchar con oír. Obviamente todos los seres humanos, a menos que tengamos un problema auditivo, podemos oír; y aunque no estemos totalmente atentos, algunos somos incluso capaces de repetir lo dicho.

Oír, e incluso repetir lo dicho, no es lo mismo que escuchar. Ello tiene que ver con una función biológica del oído, la cual es capaz de percibir sonidos. Repetir lo dicho, por otro lado, involucra la reproducción de meros datos y quizá la interpretación automática de los mismos. En cambio, el verdadero escuchar involucra atención enfocada e interpretación proactiva de lo que nos están diciendo.

Existen dos tipos de interpretación de lo escuchado: la automática y la proactiva. La interpretación automática generalmente no aporta mucho valor a la conversación y normalmente sí aporta mucho desperdicio. Esta manera de “escuchar” está basada en nuestro pasado (conocimiento y experiencias) y valida o invalida, automáticamente, lo que nos están diciendo. Así las cosas, al escuchar automáticamente a alguien determinamos si la persona está bien o mal, si estamos o no de acuerdo y, frecuentemente, nos enfocamos en encontrar el error en la postura del otro o simplemente en extraer rápidamente el punto del discurso de manera que podamos responder, a menudo también automáticamente.

El impacto de este tipo de escuchar en un entorno laboral es muy negativo. Al escuchar automáticamente a los demás generamos malos entendidos, ineficiencia, inefectividad, conflictos interpersonales, falta de motivación individual y colaboración con otros, clima laboral deficiente, rotación e incluso ausentismo, lo cual tiene un impacto inmenso en los resultados económicos de la empresa. A manera de ejemplo, se estima que una empresa de 100 empleados desperdicia 17 horas a la semana por problemas de comunicación, lo cual equivale a un costo anual promedio aproximado de medio millón de dólares.

Hacia una mejor comunicación

Los sabios hablan porque tienen algo que decir, los tontos porque tienen que decir algo”. Platón.

Como su nombre implica, la interpretación automática no requiere esfuerzo alguno de parte de nosotros: todo es automático, casi mecánico. En cambio, la interpretación proactiva requiere de una atención enfocada y de una intención previa para encontrar lo valioso de lo que nos están diciendo. Aquí, paramos intencionalmente nuestra tendencia automática a encontrar el error y buscamos, en cambio, el acierto.

A continuación te sugerimos cuatro contextos del escuchar proactivo que te ayudarán a encontrar el acierto y enriquecer tus conversaciones:

  1. Posibilidad. La próxima vez que estés en una conversación, cambia tu contexto de encontrar el error a buscar la posibilidad, contribución o solución implícita en lo que la otra persona te está diciendo. Si escuchas desde este contexto, seguramente encontrarás algo valioso en el discurso del otro que aporte al tema sobre el que están conversando. Pregúntate a ti mismo, “¿qué parte de lo que me está diciendo esta persona vale la pena, es importante, innovador o relevante?”.
  2. Ambas opciones. En el mundo inmensamente competitivo en el que vivimos, siempre estamos buscando ganarle a los demás. Esto no es diferente en una conversación, donde es común que ambas partes estén interactuando con el objetivo, a menudo inconsciente, de dominar al otro o evitar ser dominado. Este objetivo implica la preponderancia de una opción sobre la otra. En el escuchar proactivo, en cambio, es posible integrar ambas opciones, generando así una tercera y mejor opción. Te recomiendo leer el libro “La Tercera Alternativa” de Stephen Covey.
  3. Compromiso del otro. Una de las razones por las que en ocasiones no escuchamos a los demás es porque lo que nos dicen tiene un tono de crítica, queja o malestar. ¿Alguna vez te has preguntado qué está detrás de dicha crítica, queja o malestar? Nadie se queja por algo que no le importa. Por ende, existe seguramente un compromiso que hace que la persona se comporte así. Descubre el compromiso detrás de la queja y seguramente podrás tener una conversación constructiva con dicha persona.
  4. Aprecio por su realidad. Por último, recuerda que cada cabeza es un mundo, y que si lo que te dice el otro no tiene sentido para ti, no es porque la otra persona está necesariamente mal. Simplemente tiene otra realidad y visión de la vida. Para tener una conversación valiosa con otra persona es imprescindible que seas capaz de vislumbrar la realidad del otro, poniéndote en sus zapatos.
  5. En fechas pasadas tuve la oportunidad de asesorar a una empresa financiera canadiense, la cual estaba teniendo problemas de comunicación. Trabajé con ellos durante varios meses implementando temas de 100% Responsabilidad, Relaciones Comprometidas y Escuchar Proactivo. Actualmente estas maneras de ser se han vuelto tan integrales en esta empresa que ellos mismos, ya sin mi apoyo, se llaman a cuentas en conversaciones y reuniones distinguiendo y alertándose cuando el escuchar que emplean es automático o proactivo.

¿De qué manera escuchas a tu familia, amigos y colegas de trabajo?

*Socio consultor y director de metodología en Mesa Consultores, una firma especializada en transformación organizacional, con más de 15 años de experiencia, asesorando en temas de liderazgo, clima laboral y renovación cultural.

EDUARDO LAN*

Saber escuchar es una de esas habilidades inmensamente importantes que pocas personas poseen. En una conversación la mayoría de nosotros nos pasamos el tiempo hablando o pensando en la respuesta que le vamos a dar al otro, lo cual no es equivalente a escuchar. Simon Sinek, el reconocido autor inglés del libro “La Clave es el porqué”, nos dice: “existe una diferencia entre escuchar y esperar tu turno para hablar”. Y es que las personas confunden escuchar con oír. Obviamente todos los seres humanos, a menos que tengamos un problema auditivo, podemos oír; y aunque no estemos totalmente atentos, algunos somos incluso capaces de repetir lo dicho.

Oír, e incluso repetir lo dicho, no es lo mismo que escuchar. Ello tiene que ver con una función biológica del oído, la cual es capaz de percibir sonidos. Repetir lo dicho, por otro lado, involucra la reproducción de meros datos y quizá la interpretación automática de los mismos. En cambio, el verdadero escuchar involucra atención enfocada e interpretación proactiva de lo que nos están diciendo.

Existen dos tipos de interpretación de lo escuchado: la automática y la proactiva. La interpretación automática generalmente no aporta mucho valor a la conversación y normalmente sí aporta mucho desperdicio. Esta manera de “escuchar” está basada en nuestro pasado (conocimiento y experiencias) y valida o invalida, automáticamente, lo que nos están diciendo. Así las cosas, al escuchar automáticamente a alguien determinamos si la persona está bien o mal, si estamos o no de acuerdo y, frecuentemente, nos enfocamos en encontrar el error en la postura del otro o simplemente en extraer rápidamente el punto del discurso de manera que podamos responder, a menudo también automáticamente.

El impacto de este tipo de escuchar en un entorno laboral es muy negativo. Al escuchar automáticamente a los demás generamos malos entendidos, ineficiencia, inefectividad, conflictos interpersonales, falta de motivación individual y colaboración con otros, clima laboral deficiente, rotación e incluso ausentismo, lo cual tiene un impacto inmenso en los resultados económicos de la empresa. A manera de ejemplo, se estima que una empresa de 100 empleados desperdicia 17 horas a la semana por problemas de comunicación, lo cual equivale a un costo anual promedio aproximado de medio millón de dólares.

Hacia una mejor comunicación

Los sabios hablan porque tienen algo que decir, los tontos porque tienen que decir algo”. Platón.

Como su nombre implica, la interpretación automática no requiere esfuerzo alguno de parte de nosotros: todo es automático, casi mecánico. En cambio, la interpretación proactiva requiere de una atención enfocada y de una intención previa para encontrar lo valioso de lo que nos están diciendo. Aquí, paramos intencionalmente nuestra tendencia automática a encontrar el error y buscamos, en cambio, el acierto.

A continuación te sugerimos cuatro contextos del escuchar proactivo que te ayudarán a encontrar el acierto y enriquecer tus conversaciones:

  1. Posibilidad. La próxima vez que estés en una conversación, cambia tu contexto de encontrar el error a buscar la posibilidad, contribución o solución implícita en lo que la otra persona te está diciendo. Si escuchas desde este contexto, seguramente encontrarás algo valioso en el discurso del otro que aporte al tema sobre el que están conversando. Pregúntate a ti mismo, “¿qué parte de lo que me está diciendo esta persona vale la pena, es importante, innovador o relevante?”.
  2. Ambas opciones. En el mundo inmensamente competitivo en el que vivimos, siempre estamos buscando ganarle a los demás. Esto no es diferente en una conversación, donde es común que ambas partes estén interactuando con el objetivo, a menudo inconsciente, de dominar al otro o evitar ser dominado. Este objetivo implica la preponderancia de una opción sobre la otra. En el escuchar proactivo, en cambio, es posible integrar ambas opciones, generando así una tercera y mejor opción. Te recomiendo leer el libro “La Tercera Alternativa” de Stephen Covey.
  3. Compromiso del otro. Una de las razones por las que en ocasiones no escuchamos a los demás es porque lo que nos dicen tiene un tono de crítica, queja o malestar. ¿Alguna vez te has preguntado qué está detrás de dicha crítica, queja o malestar? Nadie se queja por algo que no le importa. Por ende, existe seguramente un compromiso que hace que la persona se comporte así. Descubre el compromiso detrás de la queja y seguramente podrás tener una conversación constructiva con dicha persona.
  4. Aprecio por su realidad. Por último, recuerda que cada cabeza es un mundo, y que si lo que te dice el otro no tiene sentido para ti, no es porque la otra persona está necesariamente mal. Simplemente tiene otra realidad y visión de la vida. Para tener una conversación valiosa con otra persona es imprescindible que seas capaz de vislumbrar la realidad del otro, poniéndote en sus zapatos.
  5. En fechas pasadas tuve la oportunidad de asesorar a una empresa financiera canadiense, la cual estaba teniendo problemas de comunicación. Trabajé con ellos durante varios meses implementando temas de 100% Responsabilidad, Relaciones Comprometidas y Escuchar Proactivo. Actualmente estas maneras de ser se han vuelto tan integrales en esta empresa que ellos mismos, ya sin mi apoyo, se llaman a cuentas en conversaciones y reuniones distinguiendo y alertándose cuando el escuchar que emplean es automático o proactivo.

¿De qué manera escuchas a tu familia, amigos y colegas de trabajo?

*Socio consultor y director de metodología en Mesa Consultores, una firma especializada en transformación organizacional, con más de 15 años de experiencia, asesorando en temas de liderazgo, clima laboral y renovación cultural.

Disponible en: Mundo Ejecutivo

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Talento de provincia para tu empresa

Hace unos días, durante las vacaciones de Semana Santa, tuve la oportunidad de reflexionar en la ciudad de Mérida, Yucatán (la cual visito regularmente por cuestiones familiares) acerca del gran talento que estamos desperdiciando los empresarios mexicanos, debido a la estrechez mental que tenemos los capitalinos. Déjame te explico por qué.

Resulta que en Mérida, así como pasa en la mayor parte de la provincia mexicana, platicando con una colega, pude percatarme de la gran diferencia de precios que tenemos y a los que accedemos los capitalinos que contratamos servicios dentro del DF, con respecto a los del interior de la república, sobre todo en el ámbito de la comunicación y diseño, que es en el que yo me encuentro actualmente como director de Tok Relaciones Públicas.

De pronto, por encasillarnos en contratar servicios dentro de nuestra misma ciudad (en este caso el DF), que bien pudieran contratarse en provincia ya que no necesitamos que estén físicamente presentes con nosotros (programación, diseño web, diseño gráfico, algunos aspectos de sistemas y tecnología, etc.), nos perdemos de poder acceder a precios mucho más bajos y, probablemente, del mismo o mayor talento o calidad.

Según una estadística de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), México se encuentra en el séptimo lugar entre los países con mayor fuga de cerebros. La mecánica es sencilla: el de provincia no encuentra trabajo porque en su ciudad no hay suficiente demanda de su expertise, se muda al DF, busca colocarse, pero somos tantos millones y tenemos una tasa de desempleo ya tan alta (4.8% al cierre del 2014) y además pensamos (equivocadamente) que los egresados de las universidades del área metropolitana están mejor preparados, que terminamos contratando a los locales, y es aquí cuando el foráneo talentoso (sumado a los desempleados locales), busca oportunidades en el extranjero.

Si tan solo echamos un vistazo al tipo de proveedores que necesitamos para nuestras marcas, ocupamos la tecnología a nuestro favor para poder hacer uso de sus servicios de una manera práctica y comenzamos a probar el talento de provincia que, como ya dije, es más económico, estoy seguro que podríamos hacer grandes diferencias en estas estadísticas que te presento, aunado a una posible desaceleración en las tasas de migración a la gran ciudad por falta de empleo local y, al final de cuentas que es lo que a muchos nos importa como empresarios, en nuestro bolsillo.

¿Has tenido alguna experiencia positiva con proveedores del interior de la República Mexicana? Compártela en @tokrp

El autor es director general de Tok Relaciones Públicas, una empresa de Grupo Vink

Disponible en: El Empresario.mx

Impulsa tus ventas en Semana Santa

Se acerca la Semana Santa y con ella, valiosas oportunidades para colocar tus productos o servicios con los miles de turistas que viajaran y tomarán unos días de diversión y descanso. Es importante que primero decidas qué productos quieres promocionar, colocar o vender; tal vez ese inventario que no logras desplazar o bien, productos que son fundamentales para todo viajero, como sandalias para playa, trajes de baño, toallas, bloqueadores solares, libros, maletas, etc.

Te recomiendo que pienses en todas las cosas que tú ocupas cuando viajas, con ello te darás cuenta que no solo se necesitan los productos arriba mencionados, sino muchos otros: llantas para tu auto, revisión de los niveles, boletos de avión o de autobús, seguro de viaje o de vida, hospedaje, sitios para entretenimiento, taxis seguros, restaurantes típicos; como podrás observar, la lista es muy larga.

Entonces, es imprescindible que vincules tus productos o servicios con las necesidades reales de los clientes viajeros, así podrás ofrecer promociones atractivas que ayuden a que los potenciales compradores no duden en adquirir contigo eso que necesitan. Puedes ofrecer descuentos que vayan del 30% al 50%, un regalo sorpresa por la compra de cierta cantidad, implementa un plan de fidelidad en el que por la primera compra tripliques puntos que después se puedan canjear por artículos, etc. Solo te recomiendo que tomes en cuenta que al cliente no le gusta sentirse engañado, ya que muchas veces se incrementan los precios para que con las promociones en realidad el descuento sea mínimo o nulo.

Sobre esto te voy a contar una anécdota personal, en alguna ocasión necesitaba un vestido de cóctel para la graduación, fui a varias tiendas a buscar el indicado y decidí esperar para la compra porque la empleada que me atendió me comentó que en un par de semanas tendrían una venta especial con “grandes descuentos”, la tienda también tenía una manta anunciando este acontecimiento. Regresé a comprar el vestido teniendo en cuenta que ahorraría mínimo un 30% y mi gran sorpresa fue que aumentaron el precio del vestido precisamente el 30%, así que no existía ahorro alguno. ¿Sabes qué pasó?, salí de la tienda, nunca más regrese y obvio, lo comenté en mis redes sociales y con toda la gente que sabía que iría a comprar el vestido.

Por otro lado, en tu estrategia publicitaria no te olvides de aquellas personas que no tendrán la posibilidad de salir de viaje, pero sí tendrán días de descanso y por lo tanto mucho tiempo para conocer ese nuevo lugar que han escuchado en la radio, o bien aquellas personas que podrán comprar algo que les pueda ayudar a disfrutar esos días de descanso, tal vez un masaje o, comer en el restaurante que tanto les gusta.

Como empresario tú sabes el valor agregado de tus productos o servicios, arriésgate y ofrece atractivos descuentos de temporada para lograr ventas exitosas.

Si te interesa conocer cómo puedes lograr una difusión masiva y efectiva de tus campañas, en El Club ACIR te podemos ayudar. ¡Conócenos en @elclubacir!

Disponible en: ElEmpresario.mx