Tu empresa cambia cuando tú cambias

queja

Imagen: freepik.com | yanalya

Cuando dejamos la queja y la victimización atrás y nos hacemos responsables (no culpables) de la acción que podemos tomar, las cosas y los resultados comienzan a darse.

¿Cuántas veces, como empresarios, nos hemos topado con las típicas quejas: “es que ya no sé qué más hacer, no sé cómo cambiarlo (a), no sé qué más hacer para cambiar esta situación”, y todas sus variaciones acerca de una posible transformación que, en teoría, tiene que suceder en algo o en alguien más?

Lo peor de esto es que SIEMPRE (o casi) se queda en eso: EN QUEJA. No hay nada qué hacer y sólo nos victimizamos de lo que estamos viviendo. Te has preguntado: ¿qué pasaría si ese cambio que buscas comenzara contigo? Suena raro lo que te voy a decir pero las leyes de la naturaleza no mienten: si quieres cambiar algo o a alguien, primero tienes que cambiar tú, ni más ni menos.

¿Cómo es esto posible? En primer lugar, debemos recordar que hacer las mismas cosas siempre y esperar resultados distintos es de locos. En segundo lugar, hay que entender que por ley del universo, a toda acción corresponde una reacción, y esto es tan simple como pisar un acelerador para que el coche acelere; por más que nos quejemos y le gritemos “camina”, este no va a moverse ni un centímetro; si queremos que el coche se mueva, tenemos que pisar el acelerador. Y por último, hay que entender que el cambio comienza con uno mismo. Esto aplica como seres humanos y como empresarios: si queremos cambiar alguna situación o a alguien, primero tenemos que cambiar nuestra manera de relacionarnos con este escenario o persona.

Por ejemplo: ¿qué pasa si tus ventas andan bajas y sólo te quejas de eso y de lo mal que trabaja tu equipo comercial? Seguramente tendrás más de lo mismo porque no hay un cambio en sí de nada. Pero si cambias tu proceder, la queja por acción y creas con este equipo una nueva estrategia, o si en lugar de llegar de malas al trabajo lo haces con una motivación interna y para el equipo, estoy seguro de que comenzarás a ver resultados distintos. No sé si los mejores, pero estoy seguro de que serán diferentes y eso, amigo empresario, ya es salirte de la queja y comenzar un cambio.

Cuando dejamos la queja y la victimización atrás y nos hacemos responsables (no culpables) de la acción que podemos tomar, las cosas y los resultados comienzan a darse. Es una ley universal y sólo basta aplicarla… ¡te aseguro que tendrás resultados sorprendentes!

*El autor es director general de Tok Relaciones Públicas.

Artículo recuperado desde: elempresario.mx

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