Usurpación de identidad en el otorgamiento de créditos

En años recientes ha aumentado el número de casos relacionados con el delito de usurpación de identidad con la finalidad de obtener créditos otorgados por instituciones que pertenecen al sistema financiero mexicano, siendo los afectados personas físicas y morales.

Este delito puede cometerse de diversas formas, aunque generalmente suelen falsificarse las identificaciones utilizadas para la solicitud de crédito; en el caso de las personas morales, una vez falsificadas las identificaciones son utilizadas conjuntamente con poderes notariales para ostentarse como representantes legales de la empresa; en casos más extremos, utilizan poderes notariales apócrifos. Con esta documentación, se firman los contratos de apertura de crédito ante notario o corredor público, hasta ese punto, todo parece normal.

Con posterioridad a la firma del contrato de apertura de crédito, los beneficiarios suelen realizar algunos pagos, y no es hasta varios meses después que dejan de hacerlos; al incurrir en moral, los acreditados son demandados, lo normal es que contesten afirmando no haber firmado el contrato de apertura de crédito con la institución financiera que se trate. En la mayoría de los casos, se absuelve a los demandados porque las firmas que figuran en las identificaciones, así como los documentos que componen el expediente de solicitud del crédito, son notoriamente distintas.

Esta situación genera un doble problema, por una parte, las personas cuya identidad ha sido usurpada deben pagar los honorarios de abogados para contestar las demandas o enfrentar los procesos penales -pudiendo darse el caso de que sean condenados al pago del crédito-; para las instituciones financieras, además de absorber ese mismo gasto, tendrán pérdidas por sumas considerables.

Cabe advertir que, para el caso de las personas morales, en ocasiones son sus trabajadores quienes cometen este delito, puesto que tienen acceso a la documentación necesaria para solicitar el crédito; en otros casos, las empresas son creadas con el fin de obtener varios créditos y una vez logrado ese objetivo, desaparecen físicamente, aunque no siempre legalmente. Tratándose de personas físicas, algunas veces ella misma consiente que su identidad sea usurpada, así, al ser demandado, afirman que no solicitaron el crédito. También sucede que personal de la institución crediticia esté coludida con los usurpadores de identidad, facilitando todo el procedimiento de solicitud y otorgamiento del crédito.

Finalmente, cabe señalar que esta actividad se ha vuelto un negocio cuyas causas principales, según datos del Banco de México, se debe a pérdida y robo de documentos, así como al robo de tarjetas de crédito, por lo que es importante mantener en máximo resguardo documentación sensible que pueda ser utilizada para cometer este delito.

Leninn Escudero Irra, director y fundador de Escudero Irra y Asociados

Artículo recuperados desde: elempresario.mx

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