Urgencias vs importancias: talón de aquiles de los emprendedores

¡Hola nuevamente empresario! En esta ocasión quiero hablarte de un tema SÚPER importante, a lo que nos enfrentamos día con día, minuto a minuto y en cualquier tipo de emprendimiento o empresa: la definición de prioridades de acuerdo a la importancia y/o la urgencia.

Debemos de partir del hecho de que NO TODO ES IMPORTANTE en cuanto a actividades laborales se refiere y mucho menos URGENTE, y este es el principal motivo del porqué los empresarios no son productivos a la hora de organizar su tiempo y actividades. Hay que meternos en la cabeza que dependiendo el tipo de IMPORTANCIA y de URGENCIA que tiene un asunto es el tiempo y la constancia que le daremos, así como los recursos que le asignaremos.

Para empezar, debemos entender la diferencia entre importante y urgente:

  • Importante: es algo que no se puede dejar de hacer y requiere hacerse en algún momento determinado para lograr ciertos resultados.
  • Urgente: es algo que requiere de acción inmediata para lograr un resultado determinado.

La mezcla de estos dos conceptos es lo que nos da la diferencia de cómo debemos actuar en cada escenario. Por ejemplo, cuando algo es no importante y no urgente , significa que es algo que podemos eliminar por completo de nuestras actividades, ya que no requiere acciones o seguimiento.

Por otro lado, algo importante y urgente es aquello que tiene prioridad y que debemos atender a la brevedad.

Hasta aquí la cosa es sencilla, pero es justo en la combinación de las dos donde viene la confusión de qué hacer. Ejemplo:

  • Cuando algo es no importante pero urgente: es una tarea que podemos delegar, debido a que muchas veces esta la puede realizar alguien más que no seamos nosotros, quienes estamos para cosas estratégicas. ¡Apóyate en tu equipo para ello! Esto puede ser desde una pequeña crisis, una descompostura o el envío inmediato de documentos que ya están listos.
  • Cuando algo es importante pero no urgente: es una tarea que definitivamente requiere que se planee porque involucra cierto tiempo de actividad pero no es necesario que sea inmediato. Aquí es donde la planificación y el uso de la agenda es indispensable para darle el tiempo y la atención que merece (y de lo cual hablaremos más adelante).

Así que ya sabes, aprende a diferenciar URGENCIAS DE IMPORTANCIAS y sé congruente. ¡ÉxiTok!

Artículo recuperado desde: www.elempresario.mx

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Licencias de uso en la propiedad intelectual

La propiedad intelectual se compone de dos ramas, aunque no todos coincidan con ello; el derecho de autor y la propiedad industrial. En ambas podemos encontrar la figura de las licencias de uso. En este artículo solamente nos enfocaremos en las licencias relativas al derecho de autor.

La Ley Federal del Derecho de Autor (LFDA) hace una distinción, no clara, entre cesiones de derechos y licencias de uso. En virtud de las cesiones, el titular del derecho patrimonial permite que un tercero explote una obra, estas deben constar por escrito, ser onerosas y temporales. La onerosidad implica un pago a favor del titular del derecho patrimonial, sin que la LFDA contemple un rango mínimo ni máximo, en el entendido de que un pago ínfimo podría considerarse inválido; por lo que respecta a la temporalidad, las cesiones no pueden durar más de quince años, exceptuando algunos casos, por ejemplo, cuando la inversión sea muy superior a la que comúnmente se pague por otras obras de su clase.

Por lo que respecta a las licencias de uso, la LFDA contempla las exclusivas y no exclusivas. Las no exclusivas podría pensarse que son equivalentes a las cesiones, ya que por medio de ellas se “[…] atribuirá al licenciatario, salvo pacto en contrario, la facultad de explotar la obra con exclusión de cualquier otra persona”; esto es confuso porque si se otorga con exclusión, parece no haber diferencia alguna con la cesión; mientras que, si no se otorga con la exclusión, entonces pareciera ser una licencia no exclusiva.

En todo caso, las personas que cedan u otorguen una licencia de uso sobre una obra, deben considerar que las mismas deben constar por escrito, ser onerosas, contemplar una temporalidad no mayor a quince años, establecer claramente cuales son las facultades y modalidades de explotación que se ceden o licencian e inscribirse en la Dirección del Registro Público del Derecho de Autor, dependiente del Instituto Nacional del Derecho de Autor, para que surtan efectos ante terceros.

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